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Antisifón en botella de CO2.

¿Para qué sirve?

Dentro de la botella conviven CO2 líquido y gaseoso. Cuando el CO2 líquido pasa a estado gaseoso lo hace de manera violenta, aumentado considerablemente la presión y baja la temperatura muy rápido (se congelan las tuberías y la marcadora.  La entrada de gas líquido dentro de la marcadora provoca inestabilidad de la presión de disparo y congelación de algunos componentes. Para evitar estos problemas se instala un sistema antisifón dentro de la botella que, junto con la cámara de expansión, evita la llegada de líquido a la válvula. El antisifón es un tubo curvado unido a la válvula, que toma CO2 de la parte superior de la botella para asegurarse que está en estado gaseoso. Podéis comprar el tubo antisifón por unos 5 ó 6 euros en cualquier tienda, pero orientarlo sólo se puede hacer con la marcadora con la que se usará la botella. Este artículo explica como doblar el tubo del antisifón (por si no os lo venden doblado) y como orientarlo correctamente.

¿Cómo instalarlo?

Lo primero que se debe hacer es asegurarse que la botella está totalmente vacía.  El siguiente paso es sacar la válvula de la botella, puede que esté un poco duro (debería estarlo), tendrás que hacer uso de la llave inglesa.  Mirando la botella desde arriba... hay que girar la válvula en sentido contrario a las agujas del reloj.

Cuando tengas la válvula fuera lo primero es poner el tubito que hemos comprado.

Da igual que sea un tubo recto o que tenga curva, tú lo pones y en el siguiente paso ya lo orientaremos.

Ahora roscas la válvula a la marcadora (como si tuviese la botella, como haces para jugar) y cuando ya esté roscada completamente vamos a doblar el tubo como en la foto, o si ya viene doblado haremos que tenga esa orientación.

Sin quitar la válvula de la marcadora pondremos la botella.  Si cuando roscas la botella notas que el sifón roza con la botella vuelve a sacar la botella y endereza un poco más el tubo, hasta que la botella consiga entrar.

Te recomiendo que hagas una marca a la botella para que sepas para siempre dónde apunta el tubo.  Porque si utilizas esta botella en otra marcadora diferente y el tubo apunta hacia el suelo habría problemas.

Es un buen momento para pensar que pasaría si dejas el tubo hacia abajo. En vez de tener un tubo antisifón, tendrías un tubo sifón, con lo que siempre estaría ingresando CO2 líquido en la marcadora.

Llega el momento de volver a cerrar la botella.  Lo mejor es NO poner ni sellantes, ni teflón ni nada.  Si pierde gas cambia la goma que lleva (eso no cuesta ni 10 céntimos).

En caso de que sea viernes por la noche y mañana toque partida...

Pon teflón en la rosca que une la botella con la válvula. Ves con cuidado de no tapar el agujero de escape de seguridad que hay en la rosca. Si lo tapas puede perder toda su utilidad. Cuenta que al enroscar la botella, el teflón se desplazará hacia arriba y puede tapar el agujero.  Pero si pones teflón NO QUITES LA GOMA DETERIORADA.

Nuestra botella está lista para usarse.

¿Puedo llenar la botella igual que antes o el antisifón me va a molestar?  Ni te vas a enterar qué botella tiene sifón o no si no las marcas.

¿Puedo dejar mi botella a un compañero?  Primero la pones y miras dónde está la marca que has hecho.  Si no apunta al cielo... no, porque escupirá más hielo que bolas esa marcadora.

¿Tengo dos botellas, lo hago en las dos?  Por 6 euros yo lo haría en todas.  Además, es una cosa que te olvidas que la tienes hasta que un día te quedas sin CO2 y un compañero te deja una botella sin antisifón y ves como las bolas se van donde les da la gana... y verás la falta que te hace el antisifón.  ;-)

     
 
 
 

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